Machu Picchu más allá de sus murallas: descubren 2,5 kilómetros de antiguos caminos ocultos bajo la selva andina

Una red de caminos precolombinos, terrazas y estructuras arqueológicas, oculta durante siglos bajo la vegetación de los Andes peruanos, comienza a revelar una historia más compleja del paisaje que rodea a Machu Picchu. El hallazgo, realizado mediante tecnología LiDAR por un equipo de investigadores polacos y peruanos, plantea nuevas preguntas sobre la organización territorial y las conexiones entre los antiguos asentamientos andinos.

 

Una red de caminos emerge de la espesura

En las montañas que rodean uno de los conjuntos arqueológicos más emblemáticos de América, la selva todavía conserva vestigios de un pasado que la investigación científica apenas comienza a descifrar. Allí, en las laderas del monte Yanantin, un equipo de arqueólogos polacos y peruanos identificó más de 2,5 kilómetros de caminos precolombinos que no habían sido documentados previamente por la investigación, junto con terrazas, plataformas y estructuras circulares hasta ahora desconocidas.

El descubrimiento se produjo durante los trabajos de campo realizados en julio y agosto de 2026, en un territorio situado aproximadamente entre los 2.000 y los 2.700 metros de altitud. En esta región de los Andes orientales, las pendientes pronunciadas, la humedad y la vegetación tropical forman una barrera natural que dificulta tanto el desplazamiento humano como la exploración arqueológica.

La magnitud del desafío quedó reflejada en una experiencia del equipo: recorrer apenas 250 metros de bosque podía requerir hasta tres horas de trabajo con machetes para abrirse paso entre la vegetación.

Sin embargo, lo que resultaba casi imperceptible desde el suelo comenzó a hacerse visible desde el aire. Con la ayuda de drones equipados para realizar escaneos LiDAR, los investigadores detectaron trazados sinuosos que atravesaban la espesura y que podrían formar parte de una red de circulación mucho más extensa de lo que se había documentado hasta ahora.

LiDAR: leer el paisaje bajo la vegetación

La tecnología LiDAR, cuyo nombre procede del inglés Light Detection and Ranging, utiliza pulsos de luz láser para medir distancias y construir modelos tridimensionales del terreno. Cuando se emplea desde drones o aeronaves, permite recopilar grandes cantidades de información topográfica en zonas de difícil acceso.

El procedimiento resulta especialmente valioso en ambientes tropicales, donde la vegetación puede ocultar caminos, muros y otras estructuras durante siglos. Mediante el procesamiento de los datos y la identificación de los elementos asociados a la vegetación, los investigadores pueden reconocer pequeñas variaciones en la elevación del suelo y formas geométricas que podrían corresponder a antiguas construcciones.

En la investigación de Yanantin, los primeros análisis revelaron más de 2,5 kilómetros de caminos desconocidos, incluido un tramo claramente definido de al menos 1,2 kilómetros.

Uno de los senderos, de menos de un metro de ancho, ya era conocido por habitantes locales. A partir de esa referencia, los investigadores ampliaron la exploración aérea hacia las áreas circundantes, donde aparecieron nuevos indicios de actividad humana.

El análisis, sin embargo, todavía está en una fase inicial. Según los investigadores, el material obtenido podría revelar una extensión de caminos al menos dos veces mayor que la identificada hasta el momento. Para confirmar y caracterizar esos posibles trazados será necesario continuar el procesamiento de los datos y realizar investigaciones arqueológicas sobre el terreno.

Caminos ocultos cerca de Machu Picchu

Caminos que podrían cambiar la historia del paisaje inca

Más allá de la longitud de los caminos, el hallazgo plantea una cuestión fundamental: ¿cómo se articulaba el territorio alrededor de Machu Picchu y qué papel desempeñaban las zonas situadas fuera del núcleo monumental?

Durante décadas, las investigaciones han permitido reconocer numerosos sitios arqueológicos conectados por caminos en el entorno de la antigua ciudad inca. De acuerdo con Mariusz Ziółkowski, director del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia, dentro del Parque Nacional de Machu Picchu existen más de 60 sitios arqueológicos vinculados a redes de circulación y con distintas funciones respecto al complejo principal, conocido como Llaqta de Machu Picchu.

Buena parte de la atención arqueológica se había concentrado en la margen izquierda del río Urubamba, donde se creía que se había desarrollado una proporción importante de la planificación territorial asociada al conjunto.

Los nuevos caminos, localizados en el sector de Mandor, frente al complejo principal, sugieren que la margen opuesta también experimentó una transformación cultural significativa durante la época incaica.

Esta posibilidad amplía la perspectiva desde la que se interpreta Machu Picchu. En lugar de entenderlo exclusivamente como un conjunto monumental aislado entre montañas, los investigadores pueden explorar su relación con una red territorial más extensa, integrada por senderos, asentamientos y espacios acondicionados para diferentes actividades.

Las terrazas y plataformas descubiertas también aportan nuevas pistas. Estas estructuras pudieron estar relacionadas con la adaptación de las pendientes, el aprovechamiento del terreno u otras funciones, aunque su propósito específico deberá establecerse mediante estudios posteriores.

Los caminos, por su parte, pudieron facilitar el desplazamiento entre distintos sectores del paisaje. No obstante, todavía no se conoce con precisión qué lugares conectaban, quiénes los utilizaban ni cuál fue su función en las distintas etapas de ocupación.

Caminos ocultos cerca de Machu Picchu

¿Fueron construidos por los incas?

Aunque el trazado de los caminos presenta características compatibles con las técnicas constructivas incas, los investigadores advierten que todavía no es posible atribuir todos los vestigios a una única época.

Algunos senderos podrían ser anteriores al dominio inca y haber sido modificados, ampliados o reutilizados posteriormente. Esta posibilidad es importante porque las redes de comunicación de los Andes no necesariamente surgieron con una sola civilización: pudieron desarrollarse y transformarse a lo largo de generaciones, conforme cambiaban las necesidades de las comunidades y las formas de organización territorial.

Distinguir entre esas etapas requerirá examinar los caminos, estudiar sus técnicas de construcción y establecer relaciones cronológicas con las estructuras cercanas. Las excavaciones arqueológicas selectivas podrían aportar evidencias adicionales para determinar su antigüedad y comprender cómo se utilizaron.

Por ahora, el descubrimiento no demuestra que todos los caminos fueran construidos por los incas ni permite establecer de manera definitiva las funciones de las estructuras asociadas. Su importancia reside, precisamente, en abrir nuevas líneas de investigación sobre la historia de un territorio que todavía guarda numerosos interrogantes.

Una historia que la selva aún no ha terminado de contar

La investigación forma parte de los trabajos que el Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia desarrolla en la región desde 2008, en colaboración con las autoridades culturales peruanas y el Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu.

El equipo prevé ampliar el área de exploración mediante LiDAR y buscar autorizaciones para realizar excavaciones específicas que permitan estudiar los caminos identificados. La ubicación exacta de los nuevos hallazgos no se ha divulgado para proteger el patrimonio arqueológico y evitar exploraciones incontroladas.

Machu Picchu y su paisaje cultural circundante forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1983. Sin embargo, este nuevo descubrimiento recuerda que el conocimiento arqueológico de la región continúa evolucionando, incluso después de más de un siglo de investigaciones modernas.

Los 2,5 kilómetros de caminos constituyen algo más que una nueva cifra en el inventario arqueológico de los Andes. Representan una oportunidad para reconstruir las conexiones entre las comunidades, los espacios habitados y las montañas que formaron parte de su mundo.

Bajo la vegetación, cada sendero puede conservar indicios de desplazamientos, decisiones constructivas y formas de adaptación al entorno. La tecnología permite localizarlos, pero será el trabajo arqueológico el que ayude a interpretar su significado.

Quizá el mayor descubrimiento no sea únicamente la existencia de caminos desconocidos, sino la posibilidad de comprender que el paisaje de Machu Picchu fue mucho más amplio, dinámico y complejo de lo que hasta ahora se había imaginado.

Ficha de divulgación

  • Área: Arqueología andina y patrimonio cultural.

  • Lugar: Laderas del monte Yanantin, sector de Mandor, entorno de Machu Picchu, Perú.

  • Hallazgo principal: Más de 2,5 kilómetros de caminos precolombinos previamente no documentados.

  • Tecnología empleada: Escaneo LiDAR mediante drones.

  • Investigación: Equipo polaco-peruano, con participación del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia y especialistas peruanos.

  • Estado de la investigación: Análisis de datos en curso; se proyectan nuevas exploraciones y posibles excavaciones.

Fuente de referencia: Ewelina Krajczyńska-Wujec, Archaeologists uncover 2.5 km of hidden roads near Machu Picchu, Science in Poland, 16 de octubre de 2026.

Acerca del autor

Deja una respuesta

También te pueden gustar estas