Durante décadas, el origen de los murciélagos permaneció envuelto en una de las mayores incógnitas de la evolución de los mamíferos. ¿En qué continente apareció el primer murciélago? La respuesta parecía cambiar según la evidencia utilizada.
Algunas investigaciones habían propuesto un origen en Norteamérica; otros análisis apuntaban hacia África, mientras que estudios más recientes basados principalmente en especies actuales habían señalado a Asia como posible cuna del grupo. El problema era que los primeros millones de años de la historia de los murciélagos estaban representados por un registro fósil escaso y fragmentario.
Ahora, una investigación publicada en Nature ofrece una nueva respuesta: los murciélagos probablemente se originaron en Europa durante el Paleoceno tardío.
Una nueva mirada al pasado
El estudio integra una cantidad de información sin precedentes para reconstruir la historia de los quirópteros. Los investigadores analizaron genomas de 103 especies pertenecientes a las 21 familias actuales de murciélagos y los combinaron con información morfológica de 44 especies fósiles.
El resultado sitúa al ancestro más antiguo de los murciélagos en Europa, con una probabilidad posterior del 99,2 %, durante el Paleoceno tardío. Desde allí, sus descendientes habrían comenzado una extraordinaria expansión biogeográfica.
La conclusión resulta especialmente llamativa porque Europa, que hoy alberga una fracción relativamente pequeña de la diversidad mundial de murciélagos, aparece en este escenario como el punto de partida de uno de los grupos de mamíferos más exitosos del planeta.
De Europa al resto del mundo
El origen europeo no significa que los murciélagos permanecieran confinados allí. Su capacidad de vuelo les proporcionó una extraordinaria ventaja para dispersarse.
Según el nuevo modelo, desde Europa los primeros linajes alcanzaron probablemente África, formando posteriormente un importante eje Europa-África desde el cual se produjeron múltiples expansiones hacia otros continentes.
Durante el Eoceno, hace aproximadamente 56 millones de años, los diferentes linajes comenzaron a diversificarse y a ocupar nuevos territorios. Algunas ramas llegaron a Asia, Norteamérica, Sudamérica y Australia, dando origen progresivamente a la extraordinaria diversidad de murciélagos que conocemos actualmente.
Uno de los ejemplos más sorprendentes corresponde a los noctilionoideos. El estudio propone una expansión desde Europa hacia Norteamérica y posteriormente hacia Sudamérica, probablemente relacionada con las antiguas conexiones terrestres del Atlántico Norte.

Fuente: Morales, A. E. et al. (2026), Reference genomes and fossils revise bat family phylogeny and biogeography. DOI: 10.1038/s41586-026-11007-3
La paradoja de los murciélagos europeos
Aquí aparece una de las grandes paradojas de esta historia evolutiva.
Europa podría ser la cuna de los murciélagos, pero no es actualmente su principal centro de diversidad.
Hoy existen más de 1.500 especies de murciélagos en el mundo, distribuidas prácticamente por todos los continentes y ocupando una enorme variedad de ambientes y nichos ecológicos.
En cambio, el ámbito europeo de EUROBATS registra actualmente 55 especies.
La diferencia se vuelve todavía más evidente al observar algunos linajes. Por ejemplo, la familia Phyllostomidae, característica de América, comprende actualmente 231 especies reconocidas en la base de datos mundial de murciélagos. Entre ellas se encuentran especies frugívoras, nectarívoras, carnívoras, insectívoras e incluso los famosos murciélagos vampiro.
Es decir, el lugar de origen de un grupo no tiene por qué ser el lugar donde alcanza su mayor diversidad millones de años después.
Una expansión que transformó el planeta
La historia reconstruida por este estudio recuerda que la evolución no es una historia estática. Un pequeño linaje que apareció en una región concreta puede expandirse, atravesar barreras geográficas, colonizar nuevos ecosistemas y diversificarse durante millones de años.
Los murciélagos representan uno de los ejemplos más extraordinarios.
Desde aquel posible ancestro europeo del Paleoceno, sus descendientes terminaron ocupando selvas tropicales, bosques templados, desiertos, islas y ambientes urbanos. Algunas especies evolucionaron para alimentarse de insectos; otras desarrollaron dietas basadas en frutos, néctar, peces o pequeños vertebrados, e incluso sangre.
El estudio también aporta una pieza importante para comprender sus primeras adaptaciones. La inclusión del fósil †Vielasia dentro del grupo más antiguo de murciélagos respalda la hipótesis de que la ecolocalización laríngea ya estaba presente antes de la gran diversificación de los murciélagos modernos.
Europa: no el final, sino el comienzo
Durante mucho tiempo, la escasez de fósiles permitió imaginar distintos escenarios para el nacimiento de los murciélagos. El nuevo análisis no solo cambia la localización propuesta de ese origen: también muestra hasta qué punto la combinación de genómica, fósiles, morfología y modelos biogeográficos puede modificar nuestra interpretación del pasado.
La historia que emerge es extraordinaria:
los primeros murciélagos probablemente aparecieron en Europa; después se expandieron hacia África y otros continentes; y millones de años de aislamiento, dispersión y evolución dieron lugar a una diversidad que hoy supera las 1.500 especies.
Así, el continente europeo podría haber sido el antiguo punto de partida de uno de los grandes experimentos evolutivos de los mamíferos, mientras que buena parte de su extraordinaria diversidad actual se encuentra mucho más allá de aquella región donde comenzó su historia.