Las montañas de Guangxi, en el sur de China, continúan siendo un refugio para especies desconocidas.
Allí fue descubierto Brachytarsophrys jinxiuensis, un nuevo miembro del grupo conocido popularmente como “sapos de patas cortas”.
Su aspecto robusto, cuerpo compacto y ojos de intenso color rojo sangre le confieren una apariencia casi prehistórica.
Los análisis genéticos demostraron que se encuentra claramente separado de todas las especies conocidas del género, mientras que sus características anatómicas —como el iris bicolor, glándulas anaranjadas y tubérculos dorsales— permitieron describirlo formalmente como una nueva especie.
Con este hallazgo, el género Brachytarsophrys alcanza doce especies conocidas, diez de ellas presentes en China.
Como ocurre con muchos anfibios de montaña, probablemente depende de bosques húmedos muy bien conservados, por lo que la alteración del hábitat representa su principal amenaza potencial.
