Laimosemion laranja: el diminuto pez naranja que revela un nuevo secreto de la Amazonia

 

Una nueva especie de pez killi fue descubierta en la cuenca del río Cajari, en la Amazonia brasileña. Apenas alcanza unos centímetros de longitud, pero su descubrimiento revela cuánto queda todavía por conocer en uno de los ecosistemas más extraordinarios del planeta.

 

La Amazonia parece inabarcable.

Desde el aire, es una inmensa extensión de bosque atravesada por ríos que serpentean durante miles de kilómetros. Bajo su dosel verde se encuentran algunos de los ecosistemas más diversos de la Tierra y, en sus aguas, una extraordinaria variedad de peces que todavía continúa sorprendiendo a la ciencia.

La cuenca amazónica es el mayor sistema de drenaje de agua dulce del planeta y alberga una de las concentraciones de biodiversidad más extraordinarias conocidas. Se estima que alrededor de 2.776 especies de peces forman parte de su ictiofauna, y unas 1.696 serían endémicas, es decir, no existen naturalmente fuera de esta cuenca.

Pero hay una paradoja.

Mientras los grandes peces amazónicos —aquellos importantes para la pesca y para las comunidades humanas— han recibido considerable atención científica, muchos peces diminutos que viven en pequeños cuerpos de agua permanecen mucho menos estudiados.

Y precisamente allí, en uno de esos ambientes discretos y aparentemente insignificantes, apareció una sorpresa.

Una especie que la ciencia no había descrito.


Un pez diminuto escondido en la selva

La nueva especie fue bautizada como Laimosemion laranja.

Pertenece a la familia Rivulidae, un grupo de pequeños peces de agua dulce neotropicales caracterizados, entre otras cosas, por su reducido tamaño, distribución geográfica restringida y, en muchas especies, una estrecha relación con los ciclos estacionales de las lluvias.

El descubrimiento ocurrió en el río Cajari, un afluente de la cuenca baja del Amazonas situado en el municipio de Laranjal do Jari, en el estado brasileño de Amapá.

Y aquí comienza una de las características más fascinantes de esta especie.

El macho más grande estudiado apenas alcanzó 27,8 milímetros de longitud estándar, mientras que la hembra más grande llegó a 20,6 milímetros. Es decir, estamos hablando de un pez que puede caber fácilmente en la palma de una mano.

Pero su pequeño tamaño contrasta con una coloración extraordinaria.


Nueva especie de Laimosemion laranja , INPA–ICT 062600, holotipo, macho, 26,8 mmSL: Brasil, Amapá, Laranjal do Jari, Río Cajari, Cuenca del Amazonas. Foto: Y. Abrantes.

Un destello naranja entre las aguas amazónicas

En vida, los machos presentan un patrón de coloración particularmente llamativo.

Su cuerpo combina tonalidades grisáceas con filas de manchas naranjas en la parte anterior de los flancos y varias barras oblicuas naranjas en forma de chevrón hacia la región posterior.

Las aletas también aportan una sorprendente combinación de colores: la dorsal presenta tonos naranjas con grandes manchas azules; la caudal es azul clara y muestra barras verticales naranjas, mientras que la aleta anal combina tonalidades naranja-verdosas con manchas azul pálido y una línea marginal oscura.

Las hembras tienen una apariencia diferente, aunque también presentan manchas naranjas y tonalidades verdosas, amarillentas y azuladas en distintas partes del cuerpo.

No es difícil imaginar por qué un pez tan pequeño pudo llamar la atención de los investigadores.

Su nombre científico también guarda relación con esa característica.

“Laranja” significa naranja en portugués, en referencia a la intensa coloración naranja de los machos. Pero el nombre tiene además una segunda intención: es un homenaje a Laranjal do Jari, el municipio donde actualmente se conoce la especie.


¿Cómo supieron que era una especie nueva?

Descubrir una especie no consiste simplemente en encontrar un animal que parece diferente.

Los investigadores tuvieron que demostrar que Laimosemion laranja posee características que permiten separarla de sus parientes conocidos.

Para ello combinaron morfología y genética.

Examinaron cuidadosamente características como la disposición de las escamas, el número de radios de las aletas, las vértebras, la estructura de la aleta caudal y los neuromastos, pequeños órganos sensoriales relacionados con la percepción del movimiento del agua.

Pero también recurrieron al ADN.

Los investigadores analizaron secuencias del gen mitocondrial cox1, un marcador utilizado para estudiar las diferencias genéticas entre especies.

El resultado fue revelador.

Laimosemion laranja mostró una divergencia genética de aproximadamente 5,3 % respecto a L. agilae y L. strigatus, de 9,2 % respecto a L. dibaphus y de 12,3 % respecto a L. geayi.

La combinación de las diferencias morfológicas y moleculares permitió reconocerla como un linaje distinto.

Una nueva pieza en el enorme rompecabezas evolutivo de los peces amazónicos.


Localidades de muestreo de la nueva especie Laimosemion laranja . Localidades uno y dos ( A, B ) y la localidad tipo ( C ). Brasil, Amapá, Laranjal do Jari, Río Cajari, Cuenca del Amazonas. Fotos: WM Berbel-Filho.

Su mundo es mucho más pequeño de lo que imaginamos

Quizás uno de los aspectos más sorprendentes del descubrimiento sea el lugar donde vive.

Laimosemion laranja no fue encontrada en las grandes aguas del Amazonas.

Los investigadores la localizaron en pequeñas charcas asociadas a arroyos, dentro de zonas boscosas.

Eran cuerpos de agua relativamente poco profundos, de entre 0,5 y 1 metro, con vegetación acuática flotante, aguas claras, corrientes moderadas y fondos arenosos o fangosos.

Es precisamente este tipo de ambiente el que puede pasar desapercibido cuando imaginamos la biodiversidad amazónica.

La Amazonia no es solamente el gran río.

También es una inmensa red de quebradas, charcas, humedales, arroyos y pequeños cuerpos de agua que aparecen y desaparecen siguiendo los ritmos de las lluvias.

Y algunos de ellos pueden contener especies que todavía no conocemos.


Una especie nueva que ya nace con una amenaza

Aquí la historia cambia.

Descubrir una nueva especie suele ser motivo de celebración.

Pero en el caso de Laimosemion laranja, la ciencia encontró también una señal de alarma.

La especie solo se conoce actualmente de tres localidades en la parte baja de la cuenca del río Cajari.

Y los investigadores encontraron evidencias de perturbación ambiental en esos lugares.

En uno de los sitios observaron señales de deforestación y árboles quemados. También encontraron pequeñas charcas asociadas con antiguas actividades mineras, algunas con grandes cantidades de sólidos suspendidos y una intensa coloración rojiza.

En otro de los lugares, situado cerca de la localidad tipo, la expansión urbana está provocando pérdida de hábitat y contaminación por residuos plásticos en los humedales donde vive el pez.

La situación resulta especialmente preocupante porque su distribución conocida es extremadamente reducida.

Los investigadores calcularon una extensión de ocurrencia de apenas 25 km² y un área de ocupación de 12 km².

Por estas razones, y debido al deterioro continuo del hábitat, el estudio propone clasificar a Laimosemion laranja como En Peligro (EN) bajo los criterios B1ab(iii)+B2ab(iii) de la UICN.


El verdadero mensaje detrás del descubrimiento

La historia de Laimosemion laranja es mucho más que la historia de un pez naranja de apenas unos centímetros.

Es una ventana hacia una Amazonia que todavía no hemos terminado de explorar.

El propio estudio señala que los peces pequeños asociados a hábitats inundados estacionalmente suelen estar submuestreados, a pesar de su importancia para comprender la biodiversidad y la estructura de las comunidades acuáticas.

Eso significa que probablemente existen otros organismos esperando ser encontrados.

Algunos pueden esconderse en una quebrada.

Otros en una charca temporal.

Otros quizá sobreviven en un pequeño humedal que, desde la perspectiva humana, parece insignificante.

Pero para una especie como Laimosemion laranja, ese pequeño fragmento de agua puede representar todo su mundo.


La Amazonia todavía guarda secretos

El descubrimiento también amplía el conocimiento sobre los rivúlidos de agua dulce del estado de Amapá y eleva a seis las especies de este grupo registradas allí, de acuerdo con el estudio.

Los autores recomiendan realizar nuevos muestreos dentro y alrededor de la Reserva Extrativista do Rio Cajari para determinar si Laimosemion laranja ocupa un territorio mayor del conocido actualmente.

También plantean ampliar el área protegida para incorporar la localidad adyacente donde fue encontrada la especie.

Y quizás esta sea la lección más poderosa de este descubrimiento:

en la Amazonia, descubrir una especie también puede significar descubrir una nueva razón para proteger un lugar.

Porque cada nueva especie descrita nos recuerda que el mapa de la vida todavía está incompleto.

Y mientras científicos continúan explorando sus bosques, ríos, quebradas y pequeños humedales, la Amazonia sigue demostrando que incluso después de siglos de exploración científica, aún puede esconder formas de vida que nunca antes habían sido descritas por la ciencia.

Un diminuto pez naranja acaba de convertirse en una nueva pieza de ese enorme misterio.

Y quizá, en algún otro rincón de la selva, otra especie todavía espera ser encontrada.


Ficha científica

Especie: Laimosemion laranja sp. nov.
Grupo: Rivulidae
Orden: Cyprinodontiformes
Localidad: río Cajari, municipio de Laranjal do Jari, Amapá, Brasil
Hábitat: pequeñas charcas asociadas a arroyos en zonas boscosas
Tamaño máximo registrado: 27,8 mm en machos; 20,6 mm en hembras
Distribución conocida: tres localidades
Extensión de ocurrencia: 25 km²
Área de ocupación: 12 km²
Estado propuesto: En Peligro (EN)
Nombre: laranja, por la coloración naranja de los machos y en homenaje a Laranjal do Jari.

Fuente científica

Abrantes, Y. G., Lima, S. M. Q., Nielsen, D. T. B., de Lira, F. O., da Silva, M. J. & Berbel-Filho, W. M. — descripción de Laimosemion laranja sp. nov., nueva especie de Rivulidae de la cuenca del río Cajari, Amazonia brasileña. El estudio integra evidencia morfológica, osteológica y molecular para establecer la nueva especie.

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