El ADN revela cómo la colonización europea llevó la viruela a América

Por primera vez, científicos recuperan genomas antiguos del virus y confirman mediante evidencia molecular que la viruela fue introducida en el continente durante la colonización europea.

 

Durante más de cinco siglos, la llegada de la viruela a América ha sido narrada a través de las crónicas de conquistadores, misioneros e historiadores. Esos relatos describían cómo una enfermedad desconocida para los pueblos indígenas se propagó con una rapidez devastadora, alterando el curso de la historia del continente.

Pero ahora, la ciencia ha logrado responder una pregunta que permanecía abierta desde la época de Cristóbal Colón.

Un equipo internacional de investigadores ha recuperado los primeros genomas antiguos del virus de la viruela encontrados en América, una evidencia molecular que confirma que la enfermedad fue introducida durante la colonización europea. El hallazgo, publicado en la revista Science, representa una de las pruebas más sólidas obtenidas hasta la fecha sobre uno de los episodios sanitarios más trascendentales de la historia humana.


Un virus que cambió el destino de un continente

La viruela, causada por el virus Variola, fue una de las enfermedades más letales de la historia. Antes de ser erradicada en 1980 gracias a la vacunación mundial, provocó cientos de millones de muertes.

En América, su impacto fue aún más devastador.

Los pueblos indígenas nunca habían estado expuestos a este virus y, por lo tanto, carecían de inmunidad previa. Las epidemias no solo provocaron una enorme mortalidad, sino que también aceleraron el colapso demográfico de numerosas sociedades indígenas durante los primeros siglos de la colonización europea.

Hasta ahora, esta reconstrucción histórica se sustentaba principalmente en documentos escritos por los propios colonizadores.

Sin embargo, los registros históricos presentan limitaciones. Muchos acontecimientos nunca fueron documentados y otros reflejan únicamente la perspectiva europea. Precisamente por ello, los investigadores recurrieron al ADN antiguo para reconstruir la verdadera historia del virus.


Cuando el ADN habla después de cinco siglos

La investigación analizó restos humanos provenientes del sitio arqueológico Camarones 9, en el norte de Chile, pertenecientes a una comunidad del período Inca-Colonial.

De trece individuos estudiados, dos contenían ADN perfectamente identificable del virus de la viruela.

Los científicos reconstruyeron prácticamente el genoma completo del virus a partir de fragmentos conservados durante más de quinientos años, convirtiéndose en los primeros genomas antiguos de viruela recuperados en América.

Además, los análisis genéticos demostraron que ambos individuos eran de ascendencia indígena americana, sin evidencia detectable de ascendencia europea, indicando que el virus ya circulaba activamente entre comunidades indígenas tras su introducción al continente.


El árbol genealógico del virus apunta a Europa

La parte más reveladora del estudio surgió cuando los investigadores compararon estos genomas con cepas antiguas y modernas de viruela procedentes de distintas partes del mundo.

El resultado fue contundente.

Los virus encontrados en Chile pertenecían a un linaje europeo antiguo, hoy completamente extinto, que divergió hace aproximadamente siete siglos, mucho antes de la aparición de las cepas modernas del virus.

Aunque no es posible identificar exactamente desde qué región europea llegó ese linaje, el análisis filogenético demuestra que formaba parte de la diversidad viral existente en Europa antes de expandirse hacia América durante la colonización.

Los modelos de datación sitúan la infección de estos individuos entre 1492 y 1631, exactamente durante las primeras décadas posteriores al inicio de la expansión europea en el continente americano.


Mucho más que una hipótesis histórica

Durante décadas, los historiadores sostuvieron que la viruela había llegado con los europeos basándose en documentos históricos.

Hoy, esa afirmación ya no depende únicamente de relatos escritos.

El ADN antiguo permite observar directamente el virus que infectó a personas indígenas hace más de quinientos años y seguir su historia evolutiva hasta sus ancestros europeos.

Es una diferencia fundamental.

Ya no se trata únicamente de interpretar documentos históricos.

Ahora existe una evidencia biológica que confirma esa reconstrucción histórica.


Un hallazgo que transforma nuestra comprensión del pasado

Los autores concluyen que estos genomas constituyen la primera evidencia molecular directa de que la viruela fue introducida en América mediante la colonización europea.

Además, el estudio ofrece una nueva ventana para comprender cómo evolucionó el virus mientras se expandía por el continente y cómo los cambios demográficos provocados por las epidemias pudieron influir en su propia evolución genética.


Cuando la genética reescribe la historia

La arqueología nos permite descubrir ciudades perdidas.

La historia nos ofrece testimonios escritos.

Pero el ADN antiguo tiene una capacidad extraordinaria: permitir que sean los propios microorganismos del pasado quienes cuenten su historia.

Cinco siglos después de la llegada de los europeos a América, fragmentos microscópicos de ADN preservados en restos humanos han permitido reconstruir uno de los capítulos más dramáticos de la humanidad.

La colonización no solo transformó culturas, territorios y civilizaciones.

También transportó microorganismos invisibles que cambiaron para siempre el destino de millones de personas.

Y hoy, gracias a la paleogenómica, sabemos que ese relato no es únicamente una interpretación histórica: está escrito en el propio genoma del virus.

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