Descubren un exoplaneta con una atmósfera persistente en la zona habitable: un paso clave en la búsqueda de vida

Durante décadas, los astrónomos han dirigido su mirada hacia las estrellas con una pregunta que parece tan antigua como la propia humanidad: ¿estamos solos en el universo?. Cada nuevo planeta descubierto fuera del Sistema Solar representa una oportunidad para acercarse a la respuesta, pero encontrar uno que conserve una atmósfera estable ha sido uno de los mayores desafíos de la astronomía moderna.

Ahora, un estudio publicado en la revista Science revela uno de los avances más prometedores hasta la fecha. Un equipo internacional de investigadores detectó evidencias de una atmósfera alrededor del exoplaneta rocoso LHS 1140b, un mundo situado a casi 49 años luz de la Tierra que orbita dentro de la zona habitable de una estrella enana roja. Se trata de una observación excepcional, pues demuestra que algunos planetas rocosos pueden conservar su envoltura gaseosa durante miles de millones de años, incluso bajo la intensa radiación emitida por este tipo de estrellas.

Una atmósfera que desafía las expectativas

Hasta ahora, la mayoría de los exoplanetas rocosos estudiados parecían haber perdido completamente sus atmósferas o poseían envolturas tan delgadas que resultaban prácticamente imposibles de detectar. Sin embargo, utilizando espectroscopía infrarroja de alta precisión, los científicos identificaron helio escapando desde la atmósfera de LHS 1140b, una señal inequívoca de que el planeta aún conserva una atmósfera activa.

Las observaciones indican que esta atmósfera superior estaría dominada por helio y sería pobre en hidrógeno, un resultado consistente con modelos que predicen cómo evolucionan las atmósferas de los planetas rocosos a lo largo del tiempo. Además, el planeta recibe aproximadamente el 42 % de la energía estelar que recibe la Tierra del Sol, una característica que lo mantiene dentro de la denominada zona habitable, donde podrían existir temperaturas compatibles con agua líquida bajo determinadas condiciones.

Adaptado de Cherubim, C., Vissapragada, S., Cunningham, T., Meech, A. G., Charbonneau, D., et al. (2026). Helium escaping from the atmosphere of a nearby rocky exoplanet orbiting in a habitable zone. Science. https://doi.org/10.1126/science.aea9708⁠

 

¿Es un planeta parecido a la Tierra?

Aunque el estudio no concluye que LHS 1140b posea una atmósfera idéntica a la terrestre, sí revela que comparte algunas características extraordinariamente prometedoras.

Su composición rocosa, su ubicación en la zona habitable y la permanencia de una atmósfera durante miles de millones de años lo convierten en uno de los candidatos más interesantes para futuras investigaciones. Los autores incluso plantean que bajo esa atmósfera podrían encontrarse gases más pesados, e incluso grandes reservas de agua protegidas por las bajas temperaturas de las capas superiores de la atmósfera, lo que impediría que escaparan al espacio.

En otras palabras, aunque todavía no sabemos cómo es realmente su superficie, LHS 1140b reúne varias de las condiciones que los científicos consideran esenciales para la habitabilidad.

¿Podría existir vida?

La respuesta sigue siendo un prudente todavía no lo sabemos.

El estudio no encontró evidencia directa de organismos, procesos biológicos ni biofirmas. Sin embargo, el descubrimiento cambia profundamente el panorama de la exploración espacial porque confirma que algunos planetas rocosos pueden conservar una atmósfera durante miles de millones de años, un requisito fundamental para la estabilidad climática y la posible presencia de agua líquida.

Este hallazgo fortalece la hipótesis de que podrían existir otros mundos donde la química necesaria para la vida haya tenido tiempo suficiente para desarrollarse. En los próximos años, telescopios como el James Webb y los grandes observatorios terrestres de nueva generación podrían buscar moléculas como vapor de agua, dióxido de carbono, metano u oxígeno que ayuden a responder una de las preguntas más trascendentales de la ciencia.

Un nuevo capítulo en la exploración del cosmos

Cada descubrimiento como este amplía el mapa de los lugares donde la vida podría existir. Hace apenas unas décadas, encontrar un planeta fuera del Sistema Solar era un sueño; hoy los científicos no solo detectan mundos lejanos, sino que comienzan a estudiar la composición de sus atmósferas.

LHS 1140b no representa la confirmación de vida extraterrestre, pero sí constituye uno de los indicios más sólidos de que existen planetas rocosos capaces de mantener una atmósfera en condiciones potencialmente habitables. Quizá el mayor legado de esta investigación no sea responder si estamos solos, sino demostrar que el universo aún guarda innumerables mundos esperando ser explorados.

Y tal vez, en alguno de ellos, la naturaleza haya encontrado otra forma de escribir la historia de la vida.

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