Likweli: el fantasma de la selva que resultó ser una nueva especie de mono africano

Durante años fue apenas una sombra entre las copas de los árboles. Muy pocos lo conocían, casi nadie hablaba de él y la ciencia ignoraba por completo su existencia. Hasta ahora.

 

En el corazón de la República Democrática del Congo existe una selva tan vasta que, incluso en pleno siglo XXI, continúa ocultando criaturas desconocidas para la ciencia.

Allí, donde el río Lomami serpentea entre interminables bosques tropicales, vive un primate que durante décadas logró pasar inadvertido. Saltaba entre las ramas más altas, aparecía apenas unos segundos antes de desaparecer entre las hojas y evitaba cualquier contacto con los seres humanos.

Los habitantes locales apenas lo habían visto. Algunos cazadores aseguraban haber encontrado un extraño mono negro con manchas claras alrededor de la boca, mientras otros afirmaban que desprendía un olor particularmente intenso. Sin embargo, nadie sabía exactamente qué era.

Parecía un simple rumor de la selva.

Pero la naturaleza, tarde o temprano, termina revelando sus secretos.

 

Balancearse de rama en rama lo hacía casi invisible

Las selvas del Parque Nacional Lomami son uno de los ecosistemas menos explorados de África.

Sus árboles alcanzan alturas superiores a los 40 metros, formando un techo vegetal tan denso que desde el suelo resulta casi imposible observar a los animales que viven allí.

Ese fue el refugio perfecto para Likweli.

Los investigadores descubrieron que este primate prefiere permanecer en el dosel superior del bosque, desplazándose silenciosamente entre las ramas de los árboles maduros. Vive en pequeños grupos de aproximadamente seis individuos y con frecuencia comparte el bosque con otras especies de colobos, aunque rara vez desciende a niveles donde pueda ser observado fácilmente.

Su comportamiento discreto explica por qué incluso muchas comunidades que habitan cerca de su distribución jamás habían oído hablar de él.

De las 52 comunidades entrevistadas por los investigadores, únicamente ocho pudieron describir correctamente al misterioso mono. Algunos lo llamaban Likweli, mientras otros utilizaban el nombre Kasaba Nkoni, una expresión que significa “el que sacude las ramas”, una referencia al movimiento de las copas cuando el animal atraviesa el bosque.

Durante años fue, literalmente, un fantasma entre los árboles.

 

Una expedición para revelar a Likweli

La historia científica comenzó en 2008. Un equipo de investigadores de la Fundación Lukuru exploraban la cuenca del río Lomami, en esa exploración lograron fotografiar fugazmente un mono completamente desconocido en lo alto del bosque.

La imagen era incompleta y esta no bastaba para identificar la especie. Paso un largo tiempo, durante casi una década nadie volvió a encontrarlo por lo tanto se dio por una especie ya conocida. Sin embargo, para muchos esta fotografía se constituía en un gran misterio que aun permanecia intacto.

No fue sino hasta 2018 cuando el investigador Jean-Pierre Kapale, durante una patrulla de vigilancia del Parque Nacional Lomami, volvió a fotografiar aquel extraño primate.

Esta vez las imágenes mostraban detalles sorprendentes: un rostro negro con una llamativa zona color crema alrededor de la boca, una gran mancha blanca en la región perianal, un cuerpo completamente negro, y una apariencia distinta de cualquier mono conocido en aquella región. Esta repentina y asombrosa aparición en el Parque Nacional Lomami desperto la curiosida de muchos investigadores y reavivo el animo por determinar de que especie realmente se trataba.

Durante los diez meses siguientes el equipo logró fotografiarlo en siete ocasiones adicionales.

Al revisar fotografías antiguas descubrieron algo inesperado.

El mismo animal había sido registrado años antes por otros equipos, pero había sido confundido con otra especie y nunca recibió mayor atención.

El “fantasma” había estado allí todo el tiempo sin que nadie se percatara de que de una especie distinta se trataba. Realmente nadie había comprendido lo que estaba observando.

Figura 1. Colobus congoensis and C. satanas in life.
(A & B) C. congoensis, Lomami National Park, Democratic Republic of Congo. Photo credits: (A) Daniel Rosengren, (B) Bravo Bofenda. (C & D) C. satanas, Lope National Park, Gabon. Photo credits: (C) Martin Royele/Royele Safaris, (D) Barna Takats. Photos used with permission.

 

 

Colobus congoensis: una nueva especie para la ciencia

Las fotografías despertaron una sospecha extraordinaria.

¿Y si no se trataba de una variante de otra especie?

¿Y si realmente era un primate completamente nuevo?

Para responder esa pregunta comenzó una investigación multidisciplinaria que combinó: observaciones de campo, estudios anatómicos, análisis del esqueleto, grabaciones de vocalizaciones y secuenciación de ADN mitocondrial. Los resultados fueron concluyentes y determinaron que el animal pertenecía al género Colobus, pero era diferente de todas las especies conocidas.

Los análisis genéticos demostraron que su pariente vivo más cercano es Colobus satanas, aunque ambas especies se separaron evolutivamente hace aproximadamente 5 millones de años, permaneciendo aisladas por más de 1.200 kilómetros de distancia geográfica.

La anatomía confirmó lo mismo.

Los investigadores encontraron una combinación única de características: un tamaño corporal más pequeño que cualquier otro Colobus, un rostro negro adornado por una distintiva máscara de tonos crema anaranjados alrededor de la boca y el filtrum, una gran mancha blanca alrededor de la región perianal, un cráneo notablemente más pequeño, una dentición con rasgos exclusivos y vocalizaciones con una estructura diferente a la de otros colobos africanos. Con todas estas evidencias, la comunidad científica describió oficialmente la especie como: Colobus congoensis sp. nov.

Aunque su nombre científico hace honor a la República Democrática del Congo, los investigadores recomendaron conservar también el nombre utilizado por las comunidades locales:

Likweli.

 

Figura 2. Ilustración artística de Colobus congoensis (Likweli), elaborada mediante inteligencia artificial a partir de la descripción morfológica y las fotografías de referencia publicadas por los autores del estudio. Imagen de elaboración propia para fines de divulgación científica. Basada en: Hart et al. (2026).

Mucho más que un descubrimiento

Likweli ocupa un territorio extremadamente pequeño.

Hasta ahora solo se conoce una distribución cercana a 1.700 km², restringida entre los ríos Lomami y Lilo, en el este de la República Democrática del Congo. Entre 2018 y 2022 los investigadores documentaron apenas 114 registros de la especie.

Su población parece reducida y enfrenta amenazas crecientes por la caza y la transformación del bosque.

Por ello, el estudio propone clasificar provisionalmente a Colobus congoensis como En Peligro (Endangered) según los criterios de la UICN, destacando que la protección del Parque Nacional Lomami y la colaboración con las comunidades locales serán esenciales para garantizar su supervivencia.

 

El desenlace: la selva todavía guarda secretos

Durante siglos pensamos que conocíamos a los grandes mamíferos del planeta.

Sin embargo, Likweli demuestra que todavía existen rincones del mundo donde la evolución continúa escribiendo capítulos desconocidos.

Mientras millones de personas imaginaban que ya no quedaban especies de primates por descubrir, este pequeño colobo siguió balanceándose silenciosamente entre las copas de los árboles, oculto por la inmensidad de la selva congoleña.

Su historia recuerda que la ciencia no siempre encuentra lo desconocido en laboratorios sofisticados. A veces comienza con una fotografía borrosa, con el relato de un cazador o con un animal que, durante generaciones, aprendió a hacerse invisible.

Hoy sabemos que Likweli no era una leyenda.

Era una especie completamente nueva esperando el momento adecuado para ser presentada al mundo.

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