El depredador perdido de los humedales españoles: descubren una nueva especie de “perro-oso” que vivió hace 16 millones de años

En las colinas de Cataluña, donde hoy se extienden viñedos y pueblos tranquilos, un paisaje muy diferente dominaba la región hace casi 16 millones de años. Lagos poco profundos, bosques húmedos y pantanos rebosantes de vida cubrían el territorio. Entre cocodrilos, serpientes gigantes, aves acuáticas y mamíferos primitivos, acechaba un cazador hasta ahora desconocido para la ciencia.

Un equipo internacional de paleontólogos ha anunciado el descubrimiento de Paludocyon moyasolai, una nueva especie de anficiónido —un grupo extinto popularmente conocido como “perros-oso”— cuyos restos fueron hallados en el yacimiento de els Casots, en la cuenca del Vallès-Penedès, cerca de Barcelona.
El hallazgo abre una nueva ventana a uno de los capítulos más fascinantes de la evolución de los grandes carnívoros europeos.

Paludocyon moyasolai
Morales, Abella, Valenciano, Gamarra, Robles, Gregori, Alba & Casanovas-Vilar, 2026

Un fantasma del Mioceno emerge de la roca.

Los fósiles permanecieron ocultos durante millones de años bajo sedimentos depositados en antiguos humedales. Cuando los investigadores analizaron un cráneo excepcionalmente conservado y varios dientes asociados, descubrieron algo inesperado: las características anatómicas no coincidían con ninguna especie conocida.

Paludocyon moyasolai
Morales, Abella, Valenciano, Gamarra, Robles, Gregori, Alba & Casanovas-Vilar, 2026

La nueva especie pertenece al género Paludocyon, un linaje de depredadores que caminó por Europa durante el Mioceno temprano y medio. Sin embargo, este ejemplar presentaba una combinación única de rasgos dentales que revelaban una identidad completamente nueva.

Los científicos bautizaron a la especie como Paludocyon moyasolai en honor al prestigioso paleontólogo español Salvador Moyà-Solà, una de las figuras más influyentes en el estudio de los mamíferos fósiles de Europa.

El reino perdido de los perros-oso

Los anficiónidos fueron algunos de los carnívoros más exitosos de la Era Cenozoica. Aunque no eran verdaderos perros ni auténticos osos, compartían características de ambos grupos. Algunos alcanzaron tamaños gigantescos y ocuparon el papel de superdepredadores en numerosos ecosistemas del hemisferio norte.

El nuevo descubrimiento permite reconstruir parte de la historia evolutiva de estos animales. Los análisis indican que P. moyasolai representa una forma temprana dentro de su linaje, conservando rasgos primitivos que ayudan a comprender cómo evolucionaron los grandes carnívoros europeos durante una época de profundos cambios climáticos y ecológicos.

Una Cataluña tropical hace 15,9 millones de años

Cuando este depredador recorría la región, Europa atravesaba el llamado Óptimo Climático del Mioceno, un período excepcionalmente cálido. El paisaje de els Casots estaba dominado por lagunas de agua dulce, pantanos exuberantes y bosques densos que ofrecían refugio a una extraordinaria diversidad de animales.

Los fósiles hallados en el yacimiento revelan un mundo que hoy parece exótico: cocodrilos tomando el sol en las orillas, serpientes tropicales deslizándose entre la vegetación y pequeños mamíferos moviéndose bajo un dosel de árboles subtropicales.
En ese escenario, Paludocyon moyasolai habría sido uno de los principales cazadores del ecosistema.

Un rompecabezas evolutivo

Más allá de la descripción de una nueva especie, el hallazgo ayuda a resolver un debate científico sobre las relaciones evolutivas entre distintos grupos de anficiónidos de Europa y América del Norte.
Los investigadores concluyen que varios fósiles previamente asignados a otros géneros deben reconsiderarse, revelando una historia evolutiva mucho más compleja de lo que se pensaba. El descubrimiento también sugiere antiguas conexiones biogeográficas entre continentes y posibles rutas de dispersión a través de Eurasia durante el Mioceno.
Cada nuevo fósil recuperado de els Casots aporta una pieza adicional a este rompecabezas de millones de años.

Cuando la aventura comienza bajo nuestros pies

Los grandes descubrimientos paleontológicos no siempre ocurren en remotos desiertos o tierras inexploradas. A veces emergen silenciosamente de rocas situadas a pocos kilómetros de ciudades modernas.

La identificación de Paludocyon moyasolai demuestra que aún existen depredadores desconocidos esperando ser descubiertos en los archivos geológicos del planeta. Bajo los paisajes familiares de la Europa actual permanece enterrada una fauna extraordinaria, testigo de un mundo desaparecido donde los perros-oso dominaban los humedales y los ecosistemas tropicales prosperaban bajo un clima más cálido.

Y mientras nuevas excavaciones continúan en els Casots, los científicos sospechan que este antiguo pantano catalán todavía guarda secretos capaces de reescribir la historia de la vida en Europa.

Deja una respuesta