Alnashetri cerropoliciensis, un diminuto depredador de la Patagonia que cambia la historia de los dinosaurios

Un fósil excepcional descubierto en la Patagonia argentina está obligando a los paleontólogos a reconsiderar la historia evolutiva de un enigmático grupo de dinosaurios carnívoros. Se trata de un ejemplar de Alnashetri cerropoliciensis, un pequeño terópodo que vivió hace aproximadamente 95 millones de años durante el Cretácico. El hallazgo, realizado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas junto con colegas de Estados Unidos, fue publicado en la prestigiosa revista Nature.

El fósil proviene de la región de La Buitrera, un importante yacimiento paleontológico ubicado en el norte de la provincia de Río Negro. Allí, los investigadores encontraron un esqueleto notablemente completo de este pequeño dinosaurio, perteneciente al grupo de los alvarezsaurios, una familia de depredadores livianos y de pequeño tamaño que vivieron durante el Mesozoico.

Un grupo de dinosaurios enigmático

Los alvarezsaurios aparecieron hace aproximadamente 150 millones de años y se caracterizan por sus cuerpos esbeltos, cabezas pequeñas y dientes diminutos. Sus restos fósiles se han encontrado principalmente en Argentina, Mongolia y China, aunque también se han identificado ejemplares en otras regiones del mundo.

Uno de los rasgos más distintivos de este grupo es la estructura de sus extremidades delanteras. En especies más evolucionadas, los brazos se reducen notablemente y la mano queda dominada por un único dedo con una garra robusta. Esta peculiar anatomía llevó a muchos científicos a proponer que estos dinosaurios se especializaron en excavar termiteros, de forma similar a los osos hormigueros actuales, utilizando una lengua larga para alimentarse de insectos.

Durante mucho tiempo, esta hipótesis llevó a pensar que la reducción de tamaño corporal en los alvarezsaurios fue consecuencia de su adaptación a una dieta insectívora. Sin embargo, el nuevo fósil patagónico cuestiona esta idea.


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Detalle de Alnashetri. Crédito: Gabriel Díaz Yantén.

Un pequeño dinosaurio que reescribe la evolución

El análisis anatómico y filogenético del nuevo ejemplar indica que Alnashetri ocupa una posición muy primitiva dentro del árbol evolutivo de los alvarezsaurios, a pesar de haber vivido durante el Cretácico Superior. Esto sugiere que en Sudamérica coexistieron distintas ramas evolutivas del grupo.

Además, el descubrimiento aporta pistas sobre el origen y dispersión de estos dinosaurios. Los datos indican que los alvarezsaurios probablemente surgieron antes de la fragmentación del supercontinente Pangea, lo que permitió que sus diferentes linajes se dispersaran por amplias regiones del planeta antes de que los continentes se separaran definitivamente.

Este nuevo conocimiento también ha permitido reinterpretar fósiles encontrados hace décadas en colecciones de museos. Algunos de ellos, provenientes de la Formación Morrison en Wyoming y del Cretácico Inferior de la Isla de Wight, ahora pueden identificarse como miembros tempranos de este grupo.

Un depredador diminuto

El nuevo ejemplar de Alnashetri es uno de los más completos hallados hasta ahora en Sudamérica. Solo faltan algunas partes del cráneo, segmentos de la cola y algunos huesos del lado derecho del cuerpo.

Este dinosaurio medía aproximadamente 70 centímetros de longitud —la mitad correspondiente a la cola— y pesaba cerca de un kilogramo. Su tamaño era comparable al de una gallina moderna. Probablemente se alimentaba de pequeños vertebrados e insectos que habitaban los ambientes áridos de la Patagonia cretácica.

A diferencia de los alvarezsaurios más avanzados, Alnashetri conservaba brazos relativamente largos y una mano con tres dedos, aunque el primero ya presentaba un notable engrosamiento y una garra robusta, lo que representa una etapa temprana de la transformación evolutiva característica del grupo.


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Restos de Alnashetri Foto: Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET)

Un fósil que cambia una idea aceptada

El estudio también incluyó análisis histológicos del tejido óseo, que permitieron estimar la edad del animal al momento de morir. Los resultados indican que tenía al menos cuatro años y que su crecimiento ya se estaba desacelerando, lo que sugiere que era casi adulto.

Estos datos tienen implicaciones importantes para comprender la evolución del tamaño corporal en los alvarezsaurios. El hecho de que Alnashetri fuera diminuto pese a no presentar aún adaptaciones claras a la dieta insectívora indica que la miniaturización del grupo no estuvo necesariamente ligada a su especialización alimentaria, como se pensaba anteriormente.

Una pieza clave para entender la evolución

El hallazgo de este pequeño dinosaurio patagónico representa una pieza fundamental para comprender la evolución y dispersión de los alvarezsaurios. Además de ofrecer la visión más completa hasta ahora de la anatomía de un miembro temprano del grupo en Sudamérica, el fósil también permite revisar hipótesis previas sobre su evolución y ecología.

En palabras de los investigadores, este descubrimiento demuestra que los alvarezsaurios ya eran animales pequeños desde etapas tempranas de su historia evolutiva, lo que abre nuevas preguntas sobre los factores que influyeron en su diversidad y adaptación a distintos ecosistemas del mundo mesozoico.

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