Un estudio genómico internacional confirma que Manis aurita constituye una especie distinta, separada del pangolín chino desde hace aproximadamente 1,8 millones de años.
Durante años, los científicos creyeron que los pangolines que habitaban las laderas boscosas del Himalaya pertenecían a la misma especie que el pangolín chino. Compartían una apariencia similar: un cuerpo cubierto por resistentes escamas de queratina, un hocico alargado diseñado para capturar hormigas y termitas y una vida nocturna tan discreta que pocas personas llegan a observarlos en libertad.
Sin embargo, la naturaleza llevaba mucho tiempo ocultando un secreto.
Un equipo internacional de investigadores analizó ADN de última generación, reconstruyó árboles evolutivos, examinó decenas de cráneos mediante escaneo tridimensional y comparó ejemplares históricos conservados en museos desde el siglo XIX. El resultado fue contundente: aquellos pangolines del sur del Himalaya pertenecen a una especie distinta, denominada Manis aurita, un nombre propuesto originalmente en 1836 y que ahora recupera plena validez científica.
Una especie escondida a plena vista
En biología, no todos los descubrimientos consisten en encontrar animales desconocidos en selvas remotas. En ocasiones, la verdadera sorpresa consiste en comprender que una especie conocida durante décadas en realidad estaba formada por varias.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con el pangolín chino (Manis pentadactyla).
Los análisis genómicos revelaron que dentro de lo que se consideraba una sola especie existían dos linajes profundamente separados desde hace aproximadamente 1,8 millones de años, una distancia evolutiva comparable a la que diferencia numerosas especies de mamíferos reconocidas actualmente. Desde entonces, ambas poblaciones apenas intercambiaron genes, siguiendo caminos evolutivos independientes durante todo el Pleistoceno.
El ADN confirmó lo que la anatomía insinuaba
La genética fue solo una parte de la historia.
Los investigadores compararon cuidadosamente decenas de características anatómicas. Descubrieron que Manis aurita posee un cráneo significativamente mayor, un hocico más ancho, un cuerpo más largo, una cola relativamente más extensa, patas posteriores más grandes y orejas ligeramente más pequeñas que las del pangolín chino.
Aunque las diferencias pueden parecer sutiles para un observador casual, en conjunto forman un patrón anatómico consistente que permite distinguir ambas especies con una precisión prácticamente absoluta.

en Koju, Zeng, Zhang, Yao, Huang, Wang, Hawkins, Hinckley, Flores, Guo, Li, Maharjan, Byanjankar, Huang, Yu, Leng, He, Feijó et Hua, 2026.
Un hogar entre montañas
Mientras el pangolín chino ocupa gran parte del este de Asia, Manis aurita vive exclusivamente en una estrecha franja del sur del Himalaya.
Su distribución confirmada abarca Nepal, el sur del Tíbet, Bután y el noreste de India, donde habita bosques templados y subtropicales situados desde las tierras bajas hasta cerca de los 3.000 metros de altitud.
Los investigadores creen que hace millones de años las montañas del Himalaya, los grandes sistemas fluviales y los cambios climáticos fragmentaron las poblaciones ancestrales, aislándolas durante suficiente tiempo como para dar origen a una nueva especie.
Una historia escrita por el clima
El estudio también reconstruyó la historia demográfica de la especie.
Los modelos genéticos indican que Manis aurita sufrió una prolongada disminución de sus poblaciones desde hace unos 300.000 años, probablemente como consecuencia de las intensas glaciaciones que transformaron los ecosistemas del Himalaya.
Incluso episodios climáticos relativamente recientes, como la llamada Pequeña Edad de Hielo, parecen haber dejado una huella detectable en el ADN de estos animales, reduciendo aún más el tamaño de sus poblaciones.
Una especie reconocida… pero aún amenazada
El reconocimiento oficial de Manis aurita tiene implicaciones que van mucho más allá de la taxonomía.
Al tratarse de una especie con una distribución mucho más reducida de lo que se pensaba, su situación resulta potencialmente más delicada. Sus poblaciones son pequeñas, algunas muestran signos preocupantes de endogamia y continúan enfrentándose a una de las mayores amenazas para cualquier mamífero del planeta: el tráfico ilegal.
Las escamas de pangolín siguen siendo objeto de comercio clandestino para abastecer mercados de medicina tradicional, convirtiendo a estos animales en los mamíferos más traficados del mundo. Los autores del estudio esperan que la nueva información genética permita rastrear con mayor precisión el origen geográfico de las escamas decomisadas y facilite la lucha contra las redes internacionales de tráfico de fauna silvestre.
Redescubrir para proteger
La historia de Manis aurita demuestra que la biodiversidad aún guarda sorpresas, incluso entre animales estudiados desde hace siglos.
Gracias a las herramientas modernas de la genómica y a la cuidadosa revisión de ejemplares conservados en museos, la ciencia ha corregido una clasificación que permaneció vigente durante casi 190 años.
Hoy, el pangolín del Himalaya recupera su identidad biológica.
Pero el reconocimiento llega en un momento decisivo: conocer que existe una especie distinta también significa aceptar la responsabilidad de conservarla antes de que desaparezca sin que el mundo llegue realmente a conocerla.
Datos clave
Nombre científico: Manis aurita Hodgson, 1836
Grupo: Mamífero (Orden Pholidota)
Distribución: Nepal, sur del Tíbet, Bután y noreste de India.
Separación evolutiva: Hace aproximadamente 1,8 millones de años.
Diferencias principales: Mayor tamaño corporal, cráneo más robusto, cola relativamente más larga y orejas más pequeñas que el pangolín chino.
Amenazas: Pérdida de hábitat, fragmentación de poblaciones y tráfico ilegal internacional.
