El hallazgo de un nuevo megaraptórido revela cómo los últimos grandes depredadores de Patagonia sobrevivieron hasta el ocaso de los dinosaurios
Hace aproximadamente 66 millones de años, cuando el mundo se acercaba al final del Cretácico, un formidable depredador recorría las llanuras húmedas de la actual Patagonia argentina. Mientras otros linajes de dinosaurios carnívoros desaparecían o eran reemplazados en distintas regiones del planeta, los megaraptóridos continuaban dominando los ecosistemas del extremo austral de Gondwana.
Hoy, el descubrimiento de Joaquinraptor casali ofrece una de las ventanas más completas hacia los últimos capítulos de esta extraordinaria historia evolutiva. Sus restos fósiles, recuperados en la Formación Lago Colhué Huapi, en la provincia argentina de Chubut, representan al megaraptórido más reciente conocido hasta la fecha, un animal que probablemente vivió apenas unos cientos de miles de años antes de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos.
Un linaje nacido en Asia que encontró su reino en Sudamérica
Aunque durante décadas los megaraptóridos fueron considerados un grupo exclusivamente sudamericano, los descubrimientos más recientes cuentan una historia diferente.
Sus ancestros más antiguos surgieron en Asia durante el Cretácico temprano y posteriormente alcanzaron Australia. Desde allí, probablemente atravesando la Antártida cuando aún existían conexiones terrestres entre los continentes australes, llegaron a Sudamérica hace más de 100 millones de años.
Fue precisamente en Patagonia donde alcanzaron su máximo esplendor.
A diferencia de sus parientes australianos, relativamente más pequeños, los megaraptóridos sudamericanos evolucionaron rápidamente hacia formas mucho más grandes, superando los siete metros de longitud y convirtiéndose en los principales depredadores de la región durante millones de años.
Los dueños del sur
Mientras en otras partes de Sudamérica los grandes abelisáuridos ocupaban la cima de la cadena alimenticia, la Patagonia central y austral presentaba un escenario completamente distinto.
Aquí, los megaraptóridos dominaron los ecosistemas durante el Campaniense y el Maastrichtiense, convirtiéndose en los auténticos superdepredadores de estas antiguas planicies.
El descubrimiento de Joaquinraptor refuerza la idea de que estos dinosaurios no solo sobrevivieron hasta el final del Cretácico, sino que permanecieron como los principales cazadores de Patagonia prácticamente hasta el instante previo a la gran extinción global.
Un cazador diferente a cualquier otro
Los megaraptóridos no dependían únicamente de poderosas mandíbulas.
Sus enormes brazos musculosos, equipados con largas garras curvas, constituían una de las armas más especializadas entre todos los dinosaurios carnívoros.
Los investigadores proponen que estas extremidades podían utilizarse para sujetar presas, desgarrar tejidos blandos e incluso manipular animales durante el ataque.
En el yacimiento donde apareció Joaquinraptor, los científicos encontraron además el húmero de un cocodriliforme ubicado entre ambas mandíbulas del dinosaurio, una asociación excepcional que podría representar la primera evidencia directa de que estos depredadores se alimentaban ocasionalmente de cocodrilos prehistóricos. Aunque esta hipótesis aún requiere estudios tafonómicos adicionales, constituye una de las pistas más intrigantes del descubrimiento.
El último capítulo antes del impacto
El esqueleto parcial de Joaquinraptor casali es uno de los ejemplares de megaraptóridos mejor preservados conocidos hasta ahora.
Su excelente estado de conservación permitió reconstruir aspectos de su anatomía, crecimiento e historia evolutiva con un nivel de detalle inédito.
Los análisis microscópicos de sus huesos indican que el animal tenía al menos 19 años cuando murió y ya había alcanzado la madurez sexual, aunque probablemente seguía creciendo lentamente. Además, su posición en el árbol evolutivo ayuda a comprender cómo evolucionaron los últimos megaraptóridos antes de desaparecer junto con el resto de los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años.
Mucho más que una nueva especie
Cada nuevo fósil representa una pieza del rompecabezas de la evolución.
Pero Joaquinraptor casali es algo aún más especial.
Es el testimonio de un linaje que sobrevivió durante más de 60 millones de años, que atravesó continentes, se adaptó a distintos ambientes y llegó a convertirse en el depredador dominante del extremo sur del planeta.
Poco antes de que un asteroide transformara para siempre la historia de la vida en la Tierra, estos gigantes de garras descomunales seguían recorriendo las antiguas llanuras de Patagonia.
Su historia terminó con el final del Cretácico, pero gracias a este extraordinario descubrimiento, hoy conocemos mucho mejor cómo vivieron los últimos grandes cazadores de Gondwana.
La publicacion esta basada en el estudio: Ibiricu, L. M., Lamanna, M. C., Alvarez, B. N., Cerda, I. A., Caglianone, J. L., Cardozo, N. V., Luna, M., & Martínez, R. D. (2025). Latest Cretaceous megaraptorid theropod dinosaur sheds light on megaraptoran evolution and palaeobiology. Nature Communications, 16(1), 8298. https://doi.org/10.1038/s41467-025-63793-5
