En los bosques tropicales de Tailandia, donde millones de termitas construyen complejas ciudades subterráneas, científicos encontraron algo que parecía imposible: una mariquita que había hecho de esos nidos su hogar.
La nueva especie, Scymnus tshunsii, se convirtió en el primer escarabajo termitófilo confirmado dentro de la familia de las mariquitas. Mientras los adultos conservan una apariencia relativamente convencional, sus larvas cuentan una historia evolutiva completamente distinta: cuerpos blandos y una forma sorprendentemente similar a la de las termitas obreras, una adaptación que probablemente les permite vivir integradas dentro de las colonias.
