Ballenas, tortugas y tiburones gigantes: Colombia, una tierra de gigantes donde migra la vida

Cada año, ballenas, tortugas, tiburones y millones de aves cruzan océanos y continentes para convertir a Colombia en uno de los corredores migratorios más extraordinarios de la Tierra.

El momento en que el mundo comienza a moverse

Primero cambia el viento.

En el hemisferio norte los días empiezan a acortarse, el aire pierde temperatura y las aguas cambian lentamente su pulso. Lo que para los humanos parece una transición de estaciones, para millones de seres vivos es una señal silenciosa imposible de ignorar.

Entonces comienza uno de los movimientos más grandes del planeta.

Bajo el océano, entre corrientes invisibles. Sobre las montañas, siguiendo estrellas y campos magnéticos. Atravesando mares abiertos donde no existen carreteras ni fronteras. Millones de animales emprenden el viaje y muchos de ellos tienen el mismo destino.

Colombia.

Durante varios meses del año, el país deja de ser solamente un territorio entre dos océanos y tres cordilleras. Se transforma en una inmensa estación biológica donde llegan visitantes de todos los tamaños: desde aves diminutas hasta gigantes que pesan decenas de toneladas.

No vienen por casualidad.

Vienen porque aquí encuentran alimento, refugio, aguas tranquilas y un lugar donde continuar el ciclo más antiguo de la vida: sobrevivir y reproducirse.

Quizá los seres humanos solemos ver la migración como una palabra ligada a la incertidumbre.

La naturaleza parece contar otra historia.


El país donde aterrizan los viajeros del cielo

Mucho antes de que aparecieran ciudades, carreteras o fronteras, Colombia ya era una ruta.

Cada año millones de aves migratorias descienden desde Norteamérica buscando descanso y alimento.

Llegan atravesando tormentas, cordilleras y mares abiertos.

Algunas permanecerán semanas.

Otras solo descansarán antes de continuar.

Para muchas especies, Colombia no es el destino final.

Es el lugar que hace posible continuar.

Los manglares del Caribe, los humedales andinos, las sabanas inundables y las selvas del Pacífico funcionan como verdaderas estaciones internacionales de la naturaleza.


Gigantes del océano: cuando el Pacífico recibe visitantes imposibles

El tiburón ballena: el pez más grande del planeta

Imagina navegar frente al Pacífico colombiano, el agua parece tranquila y de pronto aparece una sombra. No es una roca. No es una embarcación. Es un animal de hasta quince metros avanzando lentamente bajo la superficie.

El tiburón ballena (Rhincodon typus), considerado como el pez más grande que existe. A pesar de su tamaño descomunal, este gigante no persigue presas ni representa peligro para los humanos. Nada con calma mientras filtra millones de litros de agua para capturar diminutos organismos.

Cada temporada algunos ejemplares llegan al Pacífico colombiano, especialmente cerca de Nuquí y Bahía Solano. Ver uno aparecer desde las profundidades es una experiencia que muchos describen como observar un submarino vivo.

Tiburón ballena (Rhincodon typus): Copyright: Matthew T Rader
Turistas y Pescadores logran ver a los Tiburones ballenas desde la superficie.
Autor: Jaontiveros

Mantarrayas gigantes: las alas del océano

No hacen ruido, no generan olas, simplemente aparecen. Las mantarrayas gigantes (Mobula birostris) atraviesan las aguas tropicales como si volaran bajo el mar.

Con movimientos lentos y elegantes, estos animales pueden superar varios metros de ancho. Son visitantes discretos del territorio colombiano.

A diferencia de las ballenas, pocas veces anuncian su llegada.

Pero cuando emergen bajo una embarcación, la sensación es difícil de olvidar: parece que el océano hubiera desplegado alas.

La mantarraya gigante (Mobula birostris). Crédito: Biblioteca fotográfica de la NOAA

Las tortugas que cruzan mares para volver a casa

En algunas noches del Caribe y del Pacífico ocurre una escena silenciosa.

Del mar emerge una silueta.

Avanza lentamente sobre la arena.

Excava.

Deposita sus huevos.

Y desaparece otra vez en la oscuridad.

Cada año, cinco de las siete especies de tortugas marinas del planeta utilizan las costas colombianas.

Está la enorme tortuga laúd (Dermochelys coriacea), capaz de recorrer océanos completos.

La tortuga verde (Chelonia mydas), viajera incansable entre Centroamérica y La Guajira.

La colorida tortuga carey (Eretmochelys imbricata), ligada a arrecifes tropicales.

La tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), famosa por sus arribadas masivas.

Y la tortuga caguama (Caretta caretta), exploradora de rutas transoceánicas.

Para ellas, Colombia no es solo un paso.

Es parte del mapa que mantiene viva su historia.

Cada año las “Tortugas marinas” llegan a las playas adel pacifico colombiano a desovar sus huevos. Créditos fotográficos: © WWF
Las “Tortugas marinas” buscan la misma playa cada año y se arrastran hasta un lugar oportuno donde enterraran sus huevos en las playas del pacifico colombiano. Créditos fotográficos: © WWF

Las yubartas: el regreso de los gigantes del sur

Pero si existe un momento que transforma por completo el Pacífico colombiano, llega entre julio y noviembre.

Es entonces cuando el océano comienza a recibir visitantes que vienen desde el extremo del planeta.

Miles de ballenas jorobadas.

Las yubartas.

Gigantes que recorren hasta 25.000 kilómetros desde las aguas heladas de la Antártida.

Durante meses se alimentan intensamente.

Después parten.

Cruzan el Pacífico.

Y llegan a Colombia para hacer algo extraordinario:

dar vida.

Bahía Málaga.

Nuquí.

Bahía Solano.

El Parque Nacional Natural Utría.

La isla Gorgona.

Todos se convierten en escenarios donde el océano revela uno de sus secretos mejor guardados.

Madres nadando junto a crías recién nacidas.

Machos cantando durante horas.

Colosos emergiendo frente a la selva tropical.

Es uno de los pocos lugares del planeta donde parece posible observar el nacimiento del océano.

Salto Ballenas en las costas de Bahía Solano. Foto Fundación Yubarta
Ensenada de Utría, en este lugar las ballenas se aparean y dan sus crías. Fuente: Parques Nacionales de Colombia

Las yubartas no solo migran, también cantan canciones largas, profundas e hipnóticas. Son secuencias complejas que viajan kilómetros bajo el agua.

Los científicos aún estudian su significado.

Quizá comunicación.

Quizá selección reproductiva.

Quizá algo que todavía no entendemos.

En el Pacífico colombiano muchas comunidades costeras tienen otra interpretación:

dicen que el mar habla.

Donde termina el viaje… comienza la aventura

Las migraciones transformaron algo más que el paisaje.

Hoy cientos de familias del Pacífico viven del turismo responsable.

Lancheros.

Guías.

Hospedajes familiares.

Cocineras tradicionales.

Artesanos.

Comunidades afrocolombianas e indígenas que encontraron una forma de proteger el océano sin dejar de vivir de él.

Cada visitante que observa una ballena lleva consigo una fotografía.

Pero quienes habitan estas costas reciben algo más profundo:

la certeza de que conservar también puede construir futuro.

El país que el planeta nunca olvida

Cada año vuelven.

Las mismas rutas.

Los mismos océanos.

Las mismas playas.

Como si existiera una memoria antigua escrita en el agua.

Y cuando regresan, Colombia recuerda algo extraordinario:

que no solo somos un país.

Somos una escala para la vida.

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