En la montaña Fanjing, entre rocas cubiertas de musgo, apareció otro hallazgo inesperado: “Typhlomys zhengkuni”, una nueva especie de roedor.
Con ojos diminutos, largas vibrisas y una cola adaptada al equilibrio, este animal parece diseñado para la vida nocturna y arborícola. Sin embargo, lo más sorprendente no es su aspecto, sino su genética:
“Los análisis revelan que pertenece a un linaje evolutivo distinto, separado claramente de sus parientes conocidos”.
Durante décadas, el género “Typhlomys” se consideró casi uniforme. Hoy, este descubrimiento confirma lo contrario:
“la diversidad real estaba oculta en los detalles microscópicos del ADN y la morfología”.
