Durante décadas, los astrónomos han contado una historia fascinante sobre el centro de nuestra galaxia. Allí, a unos “26.000 años luz de la Tierra”, se encuentra un objeto invisible pero colosal que gobierna el movimiento de las estrellas cercanas: Sagitario A.
La explicación más aceptada ha sido simple y poderosa: “un agujero negro supermasivo” con millones de veces la masa del Sol.
Pero la ciencia nunca deja de hacerse preguntas.
Un estudio reciente publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society propone algo sorprendente: “tal vez en el centro de la galaxia no haya un agujero negro… sino una gigantesca concentración de materia oscura.”
Estudiado el centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia natal. NASA
Un ballet estelar en el corazón de la galaxia
El centro de la Vía Láctea es uno de los laboratorios naturales más extraordinarios del universo. Allí, un grupo de estrellas jóvenes y brillantes —conocidas como “estrellas S” giran a velocidades vertiginosas alrededor de Sagitario A.
Entre ellas destaca una protagonista cósmica: la estrella S2.
Cada “16 años”, esta estrella describe una órbita extremadamente elíptica alrededor del objeto central. En su punto más cercano alcanza “miles de kilómetros por segundo”, una velocidad tan extrema que solo una fuerza gravitatoria gigantesca puede mantenerla en esa trayectoria.
Durante décadas, estas órbitas han sido la prueba más sólida de la existencia de un agujero negro supermasivo. Los movimientos de S2 incluso han permitido observar fenómenos previstos por la “Relatividad General”, como:
el “corrimiento al rojo gravitacional”,
la “precesión relativista de la órbita”.
Todo parecía encajar perfectamente con el modelo del agujero negro.
Hasta ahora.
Una alternativa inesperada: un núcleo de materia oscura
El nuevo estudio explora una hipótesis audaz:
el objeto central podría ser “un núcleo extremadamente denso de materia oscura fermiónica”.
La “materia oscura” es una de las sustancias más misteriosas del universo. No emite luz ni radiación, pero su gravedad moldea galaxias enteras. Se estima que constituye “alrededor del 85 % de toda la materia del cosmos”.
Según este modelo, el centro galáctico no sería un punto sin retorno —como un agujero negro sino una “estructura compacta formada por partículas invisibles” que se mantienen unidas por su propia gravedad.
Este modelo, conocido como “RAR (Ruffini–Argüelles–Rueda)”, propone algo elegante:
“Un núcleo central extremadamente denso” de materia oscura
“Un halo extendido” que explicaría el movimiento de las estrellas en toda la galaxia
En otras palabras, “una sola estructura podría explicar tanto el centro galáctico como la rotación de la Vía Láctea”.
La prueba: seguir el rastro de las estrellas
Para poner a prueba esta idea, los investigadores analizaron los movimientos de:
“la estrella S2”,
y varios objetos envueltos en polvo conocidos como “fuentes G”.
Usando técnicas estadísticas avanzadas incluyendo simulaciones de “Monte Carl” compararon dos escenarios:
Las diferencias en los parámetros orbitales son “menores al 1 %”.
En términos observacionales, “las estrellas se moverían casi igual en cualquiera de los dos universos posibles”.
El misterio de los objetos G
El estudio también examinó un grupo enigmático de objetos cercanos al centro galáctico: las llamadas “fuentes G”.
Estos cuerpos presentan una naturaleza desconcertante:
parecen “nubes de gas y polvo”,
pero se comportan dinámicamente “como estrellas”.
Uno de ellos, “G2”, causó gran controversia cuando se pensó que sería destruido al acercarse al centro galáctico. Sin embargo, sobrevivió a su paso más cercano, lo que sugiere que podría ser “una estrella rodeada de polvo”.
Al analizar sus órbitas, los científicos encontraron nuevamente el mismo resultado:
“no hay una preferencia clara entre el modelo de agujero negro y el de materia oscura”.
La respuesta aún está escondida
Entonces, ¿qué hay realmente en el corazón de nuestra galaxia?
Por ahora, la respuesta sigue siendo incierta.
Las observaciones actuales “no son lo suficientemente precisas para distinguir entre ambos escenarios”. Para resolver el misterio, los astrónomos necesitarán:
medir órbitas de “estrellas aún más cercanas a Sagitario A”.
utilizar instrumentos de ultra precisión como “GRAVITY” del Observatorio Europeo Austral.
seguir observando durante “años o incluso décadas”.
Solo entonces sabremos si el centro de la galaxia es:
“un abismo gravitatorio sin escape”,
o
“una gigantesca esfera de materia oscura invisible”.
Un universo lleno de sorpresas
La historia del centro de la Vía Láctea nos recuerda algo esencial sobre la ciencia: incluso las teorías más sólidas pueden ser revisadas cuando aparecen nuevas ideas y mejores datos.
Tal vez Sagitario A siga siendo el agujero negro supermasivo que imaginamos.
O tal vez estemos observando “la primera evidencia directa de una nueva forma de estructura cósmica hecha de materia oscura”.
Sea cual sea la respuesta final, una cosa es segura:
“el corazón de nuestra galaxia aún guarda secretos que apenas comenzamos a comprender”.