Pequeño y discretamente coloreado, este anfibio vive oculto entre la hojarasca del bosque, donde su piel con textura rugosa y manchas oscuras le proporciona un excelente camuflaje.
Depende de microhábitats muy específicos, como suelos húmedos cercanos a pequeños arroyos. Su descubrimiento demuestra que incluso en regiones relativamente bien estudiadas aún existen especies crípticas desconocidas para la ciencia.