Los bosques del planeta enfrentan un desafío creciente: sequías cada vez más largas e intensas. Estas sequías multianuales —periodos de varios años con precipitaciones muy por debajo de lo normal— se han vuelto más frecuentes en muchas regiones del mundo debido al cambio climático. Un nuevo estudio global revela que la combinación de estas sequías extremas y la presión humana está reduciendo significativamente la capacidad de recuperación de los ecosistemas forestales.
Los científicos se centraron en un concepto clave de la ecología: la resiliencia, es decir, la capacidad de un ecosistema para recuperarse después de una perturbación ambiental. En el caso de los bosques, esta resiliencia determina si un ecosistema puede volver a su estado original tras eventos extremos como sequías prolongadas, incendios o plagas.
Un análisis global basado en observaciones satelitales
Para estudiar este fenómeno a escala planetaria, los investigadores analizaron datos de satélite que permiten medir la salud de la vegetación mediante el índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI). Este indicador refleja la actividad fotosintética de las plantas y permite detectar cambios en la cobertura vegetal a lo largo del tiempo.
Utilizando estas mediciones, los científicos analizaron cómo respondieron los bosques del mundo antes y después de los diez eventos de sequía multianual más intensos registrados en las últimas décadas.
Los resultados fueron claros: más del 70 % de los bosques del planeta mostraron una disminución de su resiliencia tras estos episodios de sequía prolongada. En otras palabras, después de sufrir sequías extremas, muchos bosques tardan más tiempo en recuperarse o lo hacen de manera incompleta.
La biodiversidad juega un papel clave
Uno de los factores más importantes que explican las diferencias en la resiliencia de los bosques es la riqueza de especies, es decir, la cantidad de especies vegetales que conviven en un mismo ecosistema.
En general, los ecosistemas con mayor biodiversidad suelen tener más estrategias para adaptarse a cambios ambientales, lo que puede aumentar su capacidad de recuperación. Sin embargo, el estudio encontró que la relación entre biodiversidad y resiliencia no es siempre sencilla.
En algunos tipos de bosque, una mayor diversidad de especies se asocia con una mayor resiliencia. En otros casos, la relación puede ser negativa o más compleja, dependiendo de factores climáticos y ecológicos locales.
El impacto decisivo de la actividad humana
Cuando los investigadores incorporaron en el análisis el impacto humano sobre los ecosistemas —medido a través del llamado “human footprint” o huella humana— el panorama se volvió más preocupante.
Una vez considerado este factor, la contribución de la biodiversidad a la resiliencia de los bosques mostró un efecto consistentemente negativo, lo que sugiere que las actividades humanas pueden alterar profundamente el funcionamiento natural de estos ecosistemas.
Los bosques gestionados o explotados por actividades humanas presentaron una resiliencia significativamente menor que los bosques relativamente intactos. Esta diferencia fue especialmente marcada en los bosques boreales de coníferas caducifolias, que se extienden por regiones frías del hemisferio norte.
Un desafío para el futuro de los ecosistemas forestales
Los bosques desempeñan un papel crucial en el equilibrio del planeta. No solo albergan una enorme biodiversidad, sino que también regulan el clima, almacenan carbono y mantienen el ciclo del agua.
La disminución de su resiliencia frente a sequías extremas plantea interrogantes importantes sobre el futuro de estos ecosistemas en un mundo que se calienta rápidamente.
Los resultados del estudio subrayan la necesidad de reducir la presión humana sobre los bosques, proteger los ecosistemas naturales y promover estrategias de gestión que aumenten su capacidad de adaptación a eventos climáticos extremos.
En un contexto de cambio climático acelerado, la supervivencia y recuperación de los bosques podría depender no solo de las condiciones ambientales, sino también de las decisiones que tome la humanidad en las próximas décadas.
