Pristimantis fergusoni sp. nov. Imagen generada con inteligencia artificial (IA). Autor conceptual: Nova (asistente de IA de OpenAI).
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Pristimantis fergusoni, un nuevo guardián espinoso en las nubes de los Andes ecuatorianos

En lo más alto de los bosques montanos orientales del Ecuador, donde la neblina se enreda entre musgos y bromelias, un pequeño anfibio de piel espinosa ha permanecido oculto hasta ahora. Se trata de “Pristimantis fergusoni”, una nueva especie de rana terrestre descrita recientemente para la ciencia, descubierta en las laderas orientales andinas, dentro de la cuenca alta del río Pastaza.
A casi 3.000 metros de altitud, en los bosques fríos y húmedos del corredor ecológico Llanganates-Sangay, este diminuto habitante nocturno emerge sobre hojas y arbustos, aferrado a la vegetación herbácea como si fuera parte del paisaje. Su apariencia, sin embargo, delata su singularidad.

Espinas en la piel, fuego en el vientre

A primera vista, Pristimantis fergusoni destaca por su textura. Posee tubérculos cónicos “pequeñas protuberancias espinosas” en los párpados superiores y en los talones, rasgo característico de ciertas ranas arborícolas andinas. Pero el detalle más sorprendente se revela al observar a las hembras: un vientre de color escarlata intenso, como una brasa encendida bajo la niebla.
Su hocico corto y su combinación única de rasgos morfológicos la distinguen de otras especies del mismo género presentes en las montañas orientales del país. Los análisis filogenéticos que comparan información genética para reconstruir parentescos evolutivos respaldan su validez como especie independiente y la sitúan dentro de un linaje de ranas “tuberculadas” que habitan las laderas andinas.

Coloración y dimorfismo sexual en Pristimantis fergusoni sp. nov. A. Holotipo hembra DHMECN 13318; B. Hembra DHMECN 19390; C. Macho DHMECN 19388; D. Macho DHMECN 19389. Vistas dorsal y ventral, respectivamente. Fotografías de JPRP.

El reino de “Pristimantis”: diversidad en estado puro

El género Pristimantis es uno de los más diversos del planeta: actualmente comprende 626 especies descritas, con una notable concentración en los Andes del norte de Sudamérica. En Ecuador, su mayor diversidad se encuentra precisamente en las laderas orientales andinas.

Estas ranas son célebres entre los herpetólogos por su extraordinaria variabilidad. Colores, patrones, textura de la piel y pliegues cutáneos pueden cambiar notablemente incluso entre poblaciones cercanas, lo que convierte su clasificación en un desafío taxonómico. Durante décadas, muchas especies fueron descritas únicamente a partir de características morfológicas, debido a la limitada disponibilidad de análisis genéticos.
Sin embargo, en los últimos años, un enfoque integrador que combina trabajo de campo, estudio anatómico y herramientas moleculares ha permitido revelar decenas de nuevas especies en Colombia, Ecuador y Perú. “Pristimantis fergusoni” es fruto de esta nueva era de exploración científica.

Un enclave de endemismo en la cuenca del Pastaza

La nueva especie solo se conoce hasta ahora en dos localidades cercanas: Cerro Candelaria y la Reserva Chamana, entre los 2.972 y 3.200 metros de altitud. Ambas forman parte del corredor ecológico que conecta áreas protegidas como el Parque Nacional Sangay, un mosaico de ecosistemas que alberga una biodiversidad excepcional.
El valle alto del Pastaza se perfila cada vez más como un punto caliente de endemismo y diversificación de anfibios. Con esta descripción, suman ya 30 especies de la familia Strabomantidae documentadas en las últimas décadas para la región, subrayando su extraordinaria riqueza biológica y su relevancia para la conservación.

Evolución entre ramas y musgos

Las ranas espinosas de los Andes no forman un único linaje homogéneo. La evidencia actual sugiere que el “fenotipo espinoso” esa apariencia cubierta de tubérculosevolucionó de manera independiente en varias ocasiones como adaptación a la vida sobre vegetación arbórea. Las espinas podrían ofrecer camuflaje entre musgos y líquenes, o mejorar la adherencia en superficies húmedas.

Pero muchas de sus relaciones evolutivas siguen siendo un rompecabezas incompleto. La descripción de “Pristimantis fergusoni” no solo añade una nueva pieza, sino que también incluye una filogenia actualizada que ayuda a clarificar la historia evolutiva de este complejo grupo.

Ciencia contra el tiempo

Por ahora, la especie ha sido propuesta como “Datos Insuficientes” según los criterios de la UICN, debido a la escasa información disponible sobre el tamaño de sus poblaciones y posibles amenazas. Su distribución restringida y su hábitat de alta montaña ecosistemas particularmente sensibles al cambio climático y a la transformación del paisaje hacen urgente ampliar los estudios.
Cada expedición a los Andes orientales revela que aún quedan secretos por descubrir en sus bosques nublados. En un mundo donde la biodiversidad se pierde a un ritmo alarmante, el hallazgo de “Pristimantis fergusoni” es a la vez motivo de celebración y llamado de atención: la ciencia todavía está documentando la vida que intentamos proteger.
En lo alto de las montañas, entre la bruma y el silencio nocturno, una pequeña rana espinosa recuerda que la naturaleza guarda historias que apenas comenzamos a comprender.

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